La profesora Yago es famosa por su estilo de enseñanza que es tanto cautivador como cercano. Pero en esta clase particular, ella hizo que el nuevo estudiante se sintiera incómodo al crear situaciones muy atrevidas.
Cada movimiento de guía se volvió gradualmente más cercano, la mirada y la respiración suave hacían que el estudiante no pudiera resistirse. Aunque intentaba ignorarlo, lo inevitable sucedió y ambos se fundieron uno con el otro...